Migración de los cuerpos, territorios de las almas: el origen de una investigación

Migración de los cuerpos, territorios de las almas: el origen de una investigación

Hay investigaciones que nacen de la teoría. Esta nació de las emociones.

La serie Migración de los cuerpos, territorios de las almas surge de mi propia experiencia migratoria — no una migración forzada por razones políticas o sociales, sino una transformación profunda que ocurre cuando decides vivir en espacios diferentes, con personas diferentes, con experiencias culturales que no son las tuyas. Un desplazamiento que, aunque elegido, te transforma desde adentro.

Dos espacios, una sola pregunta

Para entender esa transformación, definí dos territorios que conviven en tensión permanente.

El primero es el cuerpo físico: todo lo que cambia en una persona al recorrer y habitar nuevos lugares. La forma en que el espacio modifica los gestos, los hábitos, los ritmos. Lo que el cuerpo absorbe sin que la mente lo decida.

El segundo es el territorio del alma — el espacio del retorno constante. Ese punto interior que no migra, que permanece, es como el punto que te sostiene. Sobre él se tejen nuevas emociones y nuevas realidades. Es el ancla desde donde se reconstruye la identidad.

El regreso a los materiales del origen

Si el concepto pedía un retorno, los materiales tenían que responder lo mismo.

Durante años trabajé con el color, el dibujo y la pintura. Pero esta investigación me llevó de vuelta a algo que siempre estuvo presente en mi vida: la tela y los hilos. Materiales que cargaban ya una memoria personal, familiar, casi ancestral.

Desde ahí comencé a explorar el bordado, el telar, la fotografía y nuevos materiales que antes solo me había permitido usar desde la artesanía o la manualidad. Esta serie es, en parte, el acto de reclamar esos materiales como lenguaje artístico — encontrar su valor como obra de arte, no como oficio menor.

La migración, entonces, no es solo el tema. Es también el camino.


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