Sobre la artista

Lucía Gómez F

— Cuerpo, memoria y territorio en el gesto pictórico —

Una práctica que nace del cuerpo

La práctica artística de Lucía Gómez F se centra en la exploración del cuerpo como territorio de memoria e identidad. A través del dibujo, la pintura y la incorporación de materiales como hilos, papeles y fragmentos, sus obras construyen imágenes que emergen desde la materia y el gesto.

La experiencia femenina como transformación

Su trabajo aborda especialmente la experiencia femenina, entendida como un espacio de transformación donde lo íntimo y lo colectivo se entrelazan. Las figuras, a menudo fragmentadas o reconstruidas, evocan memorias personales y culturales que se inscriben en el cuerpo

Territorio, desplazamiento y pertenencia

En series recientes, la artista investiga también las relaciones entre identidad, territorio y desplazamiento, explorando cómo las migraciones y los recorridos vitales transforman la percepción del cuerpo y del lugar.

Tres formas de habitar el arte

De esta práctica nacen tres expresiones que dialogan entre sí, como tres ramas de un mismo árbol:

Obra original
Lienzos y dibujos donde la investigación plástica encuentra su forma más pura. Allí habita el gesto inicial, la materia que se transforma en imagen, el cuerpo que se inscribe en la superficie. Cada obra es un fragmento de un proceso más amplio: una exploración de la identidad como reconstrucción continua.

Arte que se llevaBolsos, telas, cojines y objetos cotidianos pintados a mano. La misma materia textil que habita mis obras —hilos, telas, fragmentos— se extiende hacia aquello que acompaña la vida diaria. Cada pieza es única: nace de un dibujo, se transforma en un objeto que se toca, se usa, se habita. Es mi manera de entender que el arte no solo se contempla: también se lleva, se vive, se integra en los pequeños rituales del día.

Talleres y arteterapia
Espacios de creación compartida donde acompaño a otros a encontrarse con su propio proceso de reconstrucción. Desde mi experiencia como artista, propongo un recorrido donde el dibujo, la pintura y el gesto se convierten en herramientas para explorar la memoria, el cuerpo y la identidad. No se trata de enseñar una técnica, sino de ofrecer un espacio seguro donde cada persona pueda habitar su propia materia, sus propios fragmentos, y construir desde allí. Los talleres están abiertos a quienes sienten que el arte puede ser un camino de autoconocimiento, sin importar su experiencia previa.

Tres formas de un mismo lenguaje: el arte como reconstrucción de la identidad.

Te invito a recorrer mi obra original, descubrir los objetos que nacen de ella, o sumarte a un taller si sientes que el arte puede ser también tu espacio de reconstrucción. Cada forma de mi trabajo es una puerta abierta.